La revista electrónica de Los Cabos
       La revista electrónica de Los Cabos

Chipilo, la bella tierra italo-mexicana

Por: Sandra Ricco


Chipilo es la tierra ítalo-mexicana... Sí, por apasionada.

Francisco envió desde Italia la obra magnífica de Miguel Ángel: Nos recuerda una capilla romana fantástica.

Inspiradora....

Luego de recorrer Cholula, de camino a Atlixco sobre los caminos de Puebla, no podía dejar de pasar a saludar a Chipilo y decirles Ciao bella!

Localidad ubicada en coordenadas 19'00'22'N98'19'50 aún es un pueblo pequeño. 

Sobre la carretera de Atlixco encuentro cierta libertad europea que hace respirar...

Llegamos a Chipilo.

Fue en el año de 1880 cuando las tierras alrededor del mar Adriático se colapsaron, los habitantes de Veneto huyeron de la miseria y el hambre a tierra más amable: México.

Aquí se reúnen con la tierra fértil, el alma humana con valores y espíritu del trabajo arduo que ellos trajeron. ¿Resultado? Abundancia en primer grado.

Solo tuvimos que cruzar 15 minutos desde Atlixco para reencontrarme la Italia de mis ancestros. Quizá mejores que ellos.

A saber...

Que convivir con mexicanos por el amor de su elección que a su vez son italianos de nacimiento estremecedor.

Porque...

¿Acaso necesitas monumentos? ¿Acaso necesitas museos de tremendo diseño?

No.

Y, ¿los mejores restaurantes de clase mundial?

No.

Es su ambiente, emprendedor, cultural y celestial que me convierte en su admiradora más valiente a nivel del mar.

Es lo que emociona: su fuerza y dignidad, su historia.

Su juventud orgullosa y emprendedora.

Te comparto...

Los nativos de Chipilo de 1880 más o menos vinieron desde Veneto, Liguria y llegaron emocionados por la tierra fértil del cuerno abundante que es México -aún-.

Porque en su patria se había acabado la esperanza y sobre todo la seguridad de vivir.

Porfirio Díaz fue su anfitrión. Les guste a sus detractores o no.

Chipilo es pequeño, es sencillo y al mismo tiempo excéntrico. 

Es delicioso.

Por sus quesos de fama mundial, su italian café, y sus helados perfectos.

"Ciao bella", le dicen a la paisana morena.

La altura de Chipilo es su dialecto ancestral chipileño, una magistral combinación del italiano y lengua nativa de Veneto, Liguria y Segusino.

Ven, vamos a ver a la virgen del Rosario.

El reino italiano también está presente, es un aura delicada pero esforzada.

Vamos pues sobre las coordenadas del bien y el mal fundada en código postal. 

Ganaderos sin igual me vine a encontrar que ni en el rancho de mi abuela pude mirar.

Fuimos a visitar las vacas chipileñas y ordeñamos unas cuantas...

Tan hermosas y bien logradas que recordó a las de la campiña Suiza privilegiada.

Qué emoción mama. ¿Puedo tocarlas?

Las tierras son generosas por bien trabajadas y valoradas.

Chipilo, pequeña tierra adorada por el reino de Italia que entonces pudo cuidarla y ayudarla.

De Piamonte son también sus hijos. 

Ándale Sandra, come polenta de chipiloc en lengua Náhuatl.

¿Chipilo?

Chipiloc, donde corre el agua.

Las artesanías de Chipiloc no faltan, son muebles esculpidos con maderas de la regional y finas lacas.

Extrañas Italia. Aquí las tradiciones del antiguo reino de Italia se preservan.

Mira: vamos a la Hacienda Chipiloc, hoy escuela primaria guiada por las monjas salesianas.

Invítame pues a la casa de Italia.

Mejor a la escultura de piedra más emblemática. Es la roca traída de Italia en 1914, está en el monte Grappa. 

Está al lado del río seco Chipiloc.

La piedra da honor a los italianos muertos en batalla durante la revolución. 

Un tal Zapata nos quería despojar, y al cerro de Grappa tuvimos que escalar para poderlo enfrentar, luego de esto pudimos ganar dignidad. Carranza nos felicitó.

Luego entonces nos invitaron a la casa de Italia, un recinto de encuentro y reflexión.

Así... entendí que estos campos verdes, tan hermosos como los campos de golf, traen el esfuerzo presente, como un valor visual que en sus jóvenes se preserva y se siente.

Nada más escúchalos hablar.

Llegamos a la tienda de quesos y embutidos de Sandra, mi tocaya.

Impecables quesos acabados de llegar y los mapas de la bota italiana.

Ven a probar.

Y como es domingo, tenemos una exposición cultural de fotografía.

En blanco y negro me mostraron su historia, su pasado y respeto por el futuro.

Mi orgullo se enalteció por el México hospitalario de entonces. La diversidad es abundancia.

Tienen juegos de mesa, ¿no? Su juego es de pelota. La bocha parecido a la pelota vasca de Francia.

Mira: le pegas a la bola sea de madera, piedra o mármol, es la bocha, de donde viene el boliche, ya tu sabes...

Sí, como nuestro juego de pelota prehispánico.

Terminamos con un helado delicioso, de técnica y tradición italiana, leche y fruta bien lograda, todo con absoluta calidad. La felicidad.

Chipilo: un icono de la ítalo-mexicana tradición, valores y belleza a preservar.