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Parras, Coahuila el Valle de los pirineos

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Estamos en el Valle de los pirineos.

Sí en México.

Así le llamaron los españoles a Parras, Coahuila por su paisaje tipo europeo y  fertilidad que daba trigo, olivo y vid.

Y es la vid la que hoy representa a Parras en todo el mundo, con múltiples premios a la excelencia de su buen vino, como el de Casa Madero, que tristemente pocos mexicanos probamos, su precio es exagerado; los vinos de Burdeos, Francia son increíblemente más accesibles. 

Volvamos al pueblo, al paseo reconfortante tan ameno y bello que no tiene nada que ver con el dinero.

Sobre el parque…

Recibe la plaza Del Reloj y el templo de María de las Parras, que en 1595 forjó toda una Misión.

Sociológicamente es una base étnica de indígenas chichimecas y española más el mestizaje con los esclavos de los colonizadores traídos de Uganda y  África.

Trigo, oliva y vid era el valle mexicano de los pirineos…

 

Recuerda: Parras está a una altitud de 1520 metros sobre el nivel medio del mar.

Fue fundada por pacíficos monjes franciscanos en 1598 cuando solo había desierto y poca población indígena.

Sobre la Sierra Madre Oriental se empezó a forjar la agricultura, dando así un verdor especial,  el de la esperanza… o que llamamos vida sana.

¿Qué es lo que vemos?

Bosques de cedros por donde los venados que  aún se salvan de la caza ilegal pueden sobrevivir.

Algunos jabalíes evadiendo a coyotes y humanos sus depredadores.

Las codornices y faisanes están en su reserva, que quizás pronto perderán.

 

Hace tiempo…

La existencia de vides, determinó el futuro de esta población.

Indígenas de Saltillo se sumaron al mestizaje, junto con españoles que llegaron a sembrar las vides en terreno fértil. Un acierto hasta la fecha.

Es durante la primavera cuando un aire fresco lleva al gusto de ese fino olor a tiernas uvas.

Cuentan los lugareños que en esa época colonial, un grupo de ibéricos de apellido Aguayo se apoderaron del agua en la zona central del estado, para controlar la siembra de los demás. Y adquirir poder.

Fue así que para liberarse de ese yugo, de los 1600 habitantes se marchó casi la mitad a fundar otras nuevas tierras, como San Pedro de las Colonias.

Que hoy es el Municipio Francisco I. Madero. Merecido reconocimiento a un empresario y valiente héroe mexicano.

Una buena semilla que dio fruto.

Los parrenses de hoy son de carácter fuerte y emprendedor, aun en la Independencia y la invasión de Estados Unidos siempre han trabajado la tierra para moldearla y hacerla cada vez más fértil, y no por ello abandonar su espíritu libertario y de Justicia.

Emprendedores que dieron impulso a vitivinícolas, ganaderas y la agricultura desde el Siglo XIX.

El algodón, el aguacate, el melón son productos que desde 1900 había hecho de Parras un sitio importante de intercambio comercial que ya se exportaban a Estados Unidos. Como en la Hacienda San Lorenzo, hoy Casa Madero, fundada en  el Siglo XVII.

Huele a durazno y nogal…

Viene de las huertas que aun pasado tantas décadas no se han secado. Parras siempre ha sobrevivido a los duros cambios y no vive del pasado. Asume el presente y conoce su futuro: Ganador.

 

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Parras  está resguardada por la Sierra de Parras, que es un oasis de viñedos dulces cosechados como el higo y la verdura, con el duro esfuerzo de quienes comprenden como se ha de vivir la tierra o de ella.

Los manantiales alimentados hoy de estanques artificiales dan riego y energía a la siembra.

Leche y nuez son la base de sus dulces que se exportan al mundo entero.

Parras… un sueño a base de trabajo y rigor, como un ejemplo norteño de abolengo, el que te da tu patria, su historia y la familia tuya, sí, fíjate en la esforzada, la que se gana el sustento a diario dando un buen ejemplo.

La que limpia la tierra de la mala hierba antes de sembrar la buena cosecha. El futuro que daremos a la infancia, una vid pura, que dará el nobel internacional de la felicidad personal. A una nación urgida  de bienestar.

Así es la esencia de Parras, donde hay buena madera para albergar vides, y gente buena que sustituirá (como un deseo) a la que denigra nuestra sangre y  honra. Madera que nos representa como Nación.

Ven, visita Parras, volverás con ganas de sembrar tu semilla, porque  hacer turismo siempre nos dará alegría.