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Teotihuacan

Por: Sandra Ricco


"Soy como el viento que corre... alrededor de este mundo". Sitio de los Dioses, Ciudad de la Serpiente Emplumada, donde degustar michicuiles rojos de maguey, mejor que caviar alguno, quizá.

Del náhuatl, Teotihuacan, vestigio prehispánico de gran alcance e influencia universal, ciudad que perduró siete siglos al 700 D.C. y un día se encontró en tinieblas, sin cosechas... sin futuro.

A diferencia de Ícaro, en la mitología griega, en la gran Teotihuacán, los dioses se arrojaron directo al fuego para dar a la vida nuevos hombres, y sustente en buenas cosechas, esto como ritual para atraer al mejor, al quinto sol. Tras arrojarse a la hoguera, Nanahuatzin, luego de hacer penitencia con Tecuciztécatl, empieza el movimiento, un nuevo sol que alumbra a la tierra, tras cuatro soles o edades que trataron de hacer mejor al hombre y no lo lograron.

A una hora de la capital, se encuentra en el Estado de México, fundada en el 500 A.C., es abandonada en el siglo VIII. Excursionistas llegan de paso o con pendiente por conocer más de quiénes somos, y fuimos.

Adoratorios al sol y a la luna se levantaron, así como principados, a saber que fue un sitio gobernado por los conocedores, los preparados, los sabios.

De donde nacen los Dioses, en lengua nahual, y según los códices de la Real Academia de la Historia, es Teotihuacan, ciudad gobernada por señoríos, es decir, quienes son sabios, y conservan las tradiciones, a quienes se consideraba en los físico e imaginario como gigantes y a quienes al morir se les levantaban pirámides, o cerros hechos a mano.

Los rituales plasmados en pinturas murales y alfarería, hallazgos que la arqueología ha demostrado sobre esta ciudad "cosmopolita" para su época por llamarlo así, debido a la diversidad de lenguas, influencia para Monte Alban, Cholula y el Reino Maya, fascinante.

A diferencia de Ícaro, en la mitología griega, en la Gran Teotihuacan los dioses se arrojaron directo al fuego para dar a la vida nuevos hombres, y sustento en buenas cosechas.

Teotihuacan alberga con gran energía ancestral la Pirámide de la Luna y El Sol y permanece hacia el equinoccio de primavera el 21 de marzo en el poblado la feria de la obsidiana, el mineral predilecto de los teotihuacanos, juego de pelota prehispánico, Feria de la Tuna y de la Piñata en Acolman, energía a recibir que se ha vuelto tradición.

Llamada Ciudad de Mexicas, fue una de las mayores ciudades de Mesoamérica. Ubicada en San Martín de las Pirámides en el Noroeste del Valle de México, zona protegida por la UNESCO desde 1987.

"Y grítenme piedras del campo...", porque Teotihuacan era una aldea que presume ser del periodo clásico ss. III-VII D.C.), con una explanada de 21 kilómetros cuadrados con 250,000 habitantes aproximadamente.

La influencia de esta ciudad se demuestra en Montalbán; la inestabilidad política marca la caída de la ciudad en el siglo VII, grupos de diverso origen étnico como los otomíes, objetos del área maya, por ejemplo fueron hallazgos al descubrir la ciudad, ello da cuenta de su diversidad cultural.

Grupos originarios del Golfo de México fueron parte de esta civilización origen de la "Leyenda de los Soles", donde nace el quinto sol después del sacrificio de todos los dioses de la era anterior.

"Hay váyanse preparando... hay váyanse preparando...el conejo ha de salir... búscalo aquí que búscalo allá".

Teotihuacan huele a barbacoa de conejo y escamoles que es posible comer a bordo del globo aerostático, como novedad, algo atrevido si pensamos que los dioses nos observan desde tierra o cielo.

Dentro de la mitología mesoamericana se mantiene en su imaginario como una ciudad mítica y fabulosa, origen de linajes y enlaces en toda la región. Expertos afirman que fue frontera ecológica, multilingüe por su diversidad, se presume que se hablaba otomi, mazahua, y nahuatl, de ahí la artesanía de la zona vuelta textiles.

La arquitectura de la ciudad inicia en la Calzada de los Muertos, inicia en la Plaza de la Luna, justo frente a su Pirámide y termina al sur de la Ciudadela. Templos, palacios, como el Palacio de Quetzalpapalotl, o el de los jaguares, alrededor se encuentra San Juan Teotihuacan. poblado a visitar por su gente.

Podemos subir la enorme Pirámide del Sol de 365 escalones y 63.5 metros de altura y hacer una postal de 360 grados. Al final de la extensa Calzada de los Muertos recibe la Pirámide de la Luna, con 42 metros de altura con diez altares en su interior, quizá para adorar a la vida y a los hijos, así el culto a estas divinidades vueltos dioses permanece en la energía del lugar visitado por miles que se encuentran en un eclipse cultural y mitológico...así Teotihuacan, nuestra historia y tradición prehispánica, imperdible como la opera de Norma.