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Alsace, ciudad de las cigüeñas

Por: Sandra Ricco


 

Alsacia se encuentra a solo una línea de separación de Alemania, y aún cuenta con su propia lengua: Alsaciano.

La leyenda popular dice que las cigüeñas que traen a los bebés vienen de París, pero más bien son de Alsacia. Estos majestuosos pájaros blancos estuvieron en peligro de extinción en 1975 porque solo había 9 parejas. Después de mucho se logró aumentar su número y hoy se pueden ver libres sobre los tejados.

En la plaza principal encuentro la escultura mitológica de una mujer: Alsacia, que abraza a sus dos hijos, una alegoría que significa que uno de ellos es alemán y otro francés.

La región Alsacia recientemente fue integrada con las regiones de Lorena y de Champaña-Ardenas para formar la región administrativa de Gran Este.

Alsacia huele a geranios y sabe a vino blanco floral. Se distingue entre las montañas y murallas medievales. Es una región que durante décadas fue disputada entre Alemania y Francia y hoy destaca como símbolo europeo de unificación.

La arquitectura es uno de sus mejores legados: El dramatismo medieval de la arquitectura gótica como la catedral de Estrasburgo, un ícono de la Academia. Es aquí de donde proviene uno de los más grandes emblemas de la nación francesa: Su himno, La Marsellesa, que se compuso a petición del alcalde en 1792.

Tengo hambre. Tiempo para ir a un templo: El pueblo cercano de llhaeusern que conserva 3 estrellas Michelin desde hace sesenta años. Un plus.

La comida emblema de Alsace es la especialidad más popular de la región, de sabor ácido y crocante, que es su tradicional choucroute con base agria de salchichas, tocino y diversas carnes frías, siempre con una cerveza. La col fermentada (aún se fermenta con sal en barriles de madera a la antigua) se puede servir con tocino, salchichas, papas o pescado. Pura vitamina C.

Ahora a explorar por su pueblo y su gente.

Las artesanías que decoran parte de la región como el vidrio lalique. En 1921 el maestro René Lalique instaló aquí su taller y llevó el arte a la región. A la entrada de su taller se halla una exhibición de soplos, remolinos y al lado del horno la materia toma forma símbolo absoluto de excelencia, lujo y pureza. Sí, al estilo del vidrio soplado.

Otro hallazgo: Museo Wurth. El industrial Reinhold Wurth empezó en los años 70 una colección de hoy más de 10 mil piezas, para compartirlas; así creó un museo en Erstein, al lado de sus fábricas en 2008. Generoso. Obras maestras de expresionismo alemán y surrealismo de la pintura neofigurativa de los 80, cuadros de Picasso y abstracción geométrica, arte de Edvard Munch y Max Ernst, entre otros grandes pintores se pueden observar.

Vamos, la ruta de los vinos de Alsacia nos espera.

Este paseo fue creado oficialmente como ruta turística en 1953 y recorre más de 170 kilómetros del norte al sur de la región. Por valles y cerros, la ruta atraviesa 70 pueblos vinícolas donde viñadores abren las puertas de sus cavas para compartir su pasión por el vino. Senderos vinícolas acogedores y sus originales salones “winstubs” y cavas para catas están en el camino donde se invita a conocer las 7 cepas alsacianas imperdibles.

Castillos y murallas medievales a disfrutar. Para celebrar sus 60 años se harán paseos que incluyen la veloroute del viñedo y biodiversidad, viñedos y arte contemporáneo nada más.

Pero también en la frontera se puede visitar el campo de concentración Nazi donde se incineraban a los opositores del régimen; luego, sus cenizas se utilizaban como abono para el mismo campo, me asegura el guía.

Interesante es un fuerte subterráneo profundo e infranqueable acondicionado entonces como un cuarto de guerra, que se libraba en ese entonces e incluía servicios médicos y quirófanos.

De regreso al inicio del paseo.

Venir desde Lorena que es una posición estratégica en el cruce de Europa, limitando con Bélgica, Luxemburgo y Alemania explica su historia turbulenta que vendrá en otra entrega.

Llegando a Alsacia se observa una fuerte tradición regional, conocida por sus pueblos rebosantes de geranios, por su capital medieval llamada Estrasburgo, por su plato choucroute garnie y sus vinos blancos y secos.

Estamos en Francia.

Enclavada entre el imponente río Rin y la cadena montañosa de Vosgos, la pintoresca Alsacia es muy francesa sociológica y políticamente pero también muy alemana en sus gustos gastronómicos.

Imperdible escapar en algún punto al pueblo Colmar que parece sacado de un cuento, donde es posible cumplir la promesa leal de morir de amor, aunque sea en sueños.

@rosaurarico