La revista electrónica de Los Cabos
       La revista electrónica de Los Cabos

Amsterdam

Por: Sandra Ricco 

 


Esa es la sensación inicial y final, la de un lugar lleno de niños grandes, sencillos y aventureros, a los que no les importa rasparse las piernas después de una caída en bici, aun cuando vayan acompañados de sus hijos o sean adultos mayores; son personas que disfrutan al día su vida, más allá de las presiones cotidianas y las noticias; se visten de un modo casual y espontáneo ¡no por eso fachoso y sucio! Al contrario, se les ve las ganas de ir y venir a donde quiera que sea el rumbo. Son personas que llenan su sitio de juventud y no importa que la mayoría sean adultos pasados de los 30, es su actitud la que hace de Amsterdam un lugar joven.

Un lugar movido y feliz a pesar del clima (y lo caro de la vida), que permanece vanguardista y moderno, con olor a flores y a tulipanes que exportan a todo el mundo. 

Es posible admirar tiendas de diseño, como mueblerías, accesorios y moda.

Saborear sus tes naturales es básico; y sus teteras o jarras para té una buena compra.

Como en la mayoría de las grandes urbes, tomando un tour por la ciudad es posible ubicarse y ver en panorama el Palacio Real, el Mercado de Flores, los barrios Judío y Jordán, el Puerto, la casa de la famosa Ana Frank, el Museo Nacional y el Museo del Diamante.

Pero lo más divertido es ir sobre el agua, viendo la belleza de un día cotidiano entre los canales.

Una recomendación imperdible es caminar esta ciudad llena de vida, niños grandes y canales, y llegar al museo del famoso pintor Van Gogh.

Hay que destacar que los tranvías que cruzan los puentes y sus canales, son puntuales y dan excelente servicio.

La comida es una delicia, existen unos pequeños locales tipo fondas, donde el precio es bajo, que preparan desde mediodía hasta el anochecer, pequeños y diversos platillos: de croquetas de papa combinados con vegetales y aderezos cremosos, los quesos son una delicia, así como las mini tortas y carnes tipo hamburguesa.

Amsterdam es una de las ciudades con mayor número de bicicletas disponibles, y un excelente medio para recorrer la ciudad, a mí me dio la impresión de ver más bicicletas que autos, tal vez por la admiración de ver a familias completas, solteros, ejecutivos, y ¡mamás con bebés! sin casco, sin protección... de hecho demasiado a la moda, por las calles; ¿será que tienen un seguro? Porque a decir verdad, después de varios días observando con atención, la ciudad no es menos peligrosa que la nuestra, o el DF, ¡manejan bastante alocados!

La famosa zona roja, donde las vitrinas exhiben los "otros servicios turísticos" como el placer de ver o de sentir... y lo que se requiera: alguna droga permitida como la marihuana. Eso sí, con el orden y la disciplina requeridos.

La experiencia es divertida, tal vez por saber que está permitido y no prohibido... que ahí inicia, por ese conjunto de calles donde las vitrinas con muñecas o muñecos de carne y hueso dentro te saludan, así como las sex shop, que ofrecen curiosidades para divertirse y ¡comer! Sí, no hagan esa expresión... degustar dulces con figuras atrevidas, además, nadie te mira como si fueras un pervertido, de hecho, mucha de la gente pasa por ahí rumbo a sus casas después de un arduo día de trabajo, sin mayor interés que el que tiene un vecino recorriendo su barrio.

Amsterdam posee una de las vidas nocturnas más prendidas (y seguras) del mundo, hasta bastante entrada la noche o el día siguiente, se ven bares abiertos, jóvenes y no tanto, disfrutando del club o simplemente de una cerveza, así como la posibilidad de concluir con un pedazo de pizza caliente, papas fritas o ¡chocolate caliente y pan!

Acogedor, esa es la palabra con la que se siente este lugar rodeado de agua y bicicletas, donde no es difícil caminar y encontrar exposiciones artísticas, presentaciones de libros, y conversaciones a donde eres bienvenido, por si acaso pasabas por ahí.