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Canadá... Entre dos aguas

Por: Sandra Ricco

 

 

 

"Dos gardenias para ti..."

Estamos en Ontario... vamos a explorar.

La  vida  en los lagos en Canadá se respira tranquila, algo aletargada, pero tranquila. Alrededor están poblaciones rurales y el lago Hurón es el epicentro.

Vamos camino a las cataratas del Niágara, que vendrá en otra entrega.

Porque Canadá está rodeada de agua.


Recordemos, de los artículos anteriores, que Canadá fue Colonia Británica. En 1812 hubo guerra, el Canadá entonces británico consiguió los derechos mercantiles de los estrechos septentrionales de los lagos.

En otros tiempos, las fértiles tierras en torno a estos lagos estuvieron habitadas por tribus (como el estero de San José del Cabo, que hoy ni sus nativos conservan).

Volviendo a Canadá. Estas tierras fértiles se convirtieron en vías de transporte de los comerciantes de pieles. 

Son 1000 kilómetros de lagos desde el Hurón. Antes de embarcarse hay que visitar los pintorescos pueblos como Sault Sta. Marie muy epistolar.

En este punto hiper natural, ya extrañaras la ciudad, o tu pueblo natal, vamos a pasear por Goderich, London y Fantford.

Windsor es también recomendable, como la caricatura.

Antes de regresar a acampar visitar Hamilton es imperdible. Mira: Está el poblado a orillas del lago Ontario, muy cerca de Toronto del que ya te escribí.

Son solo 70 km al andar como dice Serrat.

Hamilton es un sitio industrial, porque produce más del 69% de acero, aun así sus gobernantes han logrado hacerlo un sito entretenido. Como la arquitectura del Dundurn Castle de 1830, que es lo mejor, pero si lo que te gusta es la opulencia sus muebles en el interior son de 1856.

El museo Warplane Heritage Museum expone aviones desde la Segunda Guerra Mundial. Huele a rosas: una rosa exótica y provincial de colores Burdeos.

Volvemos a los lagos, me conmueven por su belleza al puro estilo celestial. Primero el lago superior, luego la isla Manitoulin y el lago Erie, y así...

El lago Erie fue de nativos pescadores que vivían en plena orilla. Cuenta con 400 kilómetros cuadrados y separa a Canadá de Estados Unidos de Norteamérica , está rodeado de pueblecitos de campesinos, aquí se encuentran tres bellas penínsulas, una de ellas posee un bosque virgen el Pelee National Park , aquí viven miles de aves migratorias en verano, una belleza.

Septiembre es una buena época para visitarlo a también. Mira...

En el Pelee National Park que preservan muy bien sus habitantes, es de los lugares más felices del mundo, eso dicen las estadísticas globales.

Bueno, este parque es un istmo, hay pantanos, campos y bosques centenarios.

Este sitio presume de ser uno de los lugares donde nunca se han talado árboles.

Aquí las especies se recrean a su aire, algo parecido a la creación en una jungla, y las maderas sagradas por bien preservadas como los cedros y nogales negros.

Al principio de este paseo sobre el bosque nos ofrecieron bicicletas, pero si has andado sobre las tierras de Michoacán y los límites del Estado de México sabrás que no es necesario.

Estamos ahora en Stratford, que en el imaginario es un sitio donde vive el espíritu de Shakespeare porque en 1830 un aldeano abrió un pequeño hotel en su nombre... sí, aquí donde, en ese entonces, los caminos agrícolas llenos de tierra y sin camino cruzaban Ontario.

Así todo a su alrededor se transformó y bautizaron al río cercano como Avon en honor a la prosperidad del dramaturgo.

Ahora es en mayo cuando el festival Shakespeare, uno de los más importantes de Canadá que dura hasta noviembre, incluye invitados con obras teatrales de otras naciones y latitudes.

Cisnes, parques y riveras rodean estas aldeas hechas pueblos fascinantes donde es posible el futuro. El ayuntamiento victoriano nos regresa a su historia y la Gallery Indígena nos devuelve a la realidad de las obras nativas y eternas.

Al marcharte de esta parte de Ontario, sabrás que en realidad ésta fue una clase maestra de flora y fauna locales, en contraste con las mundiales.