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Las Cataratas del Niágara

Por: Sandra Ricco

 

 

 

Un grupo de cascadas se escuchaba en mi imaginario desde la carretera al ingresar al área más húmeda de Ontario viniendo desde el Lago Erie y Windsor. Es solo la emoción que me invadía por conocer las Cataratas del Niágara. Muy cerca ya de las artesanías y la comunidad religiosa menonita.

Recapitulemos: Partimos en la entrega anterior de Canadá, que titulé: "Entre dos aguas". Estamos sobre el sur en la orilla fronteriza opuesta a Detroit E.U. Sanctus.

Viniendo entonces del Istmo que alberga la península más meridional de Canadá continental, lugar de nogales negros, de naturaleza profunda y raíz indígena, aún es un hábitat parecido al de una jungla. Llegamos a Windsor, productor de automóviles, antes fue famoso territorio de contrabandistas de licores; hoy solo hay casinos y su vecino más cercano es Detroit. Pero lo más divertido es su paseo arbolado alrededor de su río y visitar con entusiasmo el Art Gallery of Windsor de exposiciones mezcladas. Su lema es "The River and the land sustain us", justo una posición geográfica sobre la latitud de los mapas. Un leyenda.

Existen vestigios arqueológicos del fortín construido por Imperio Británico durante la guerra de 1819, en ese tiempo Gran Bretaña invadió los Estados Unidos. 

Pasando por London, un poblado aledaño e importante con mansiones victorianas y muestras de arte, así como un edificio gótico especialmente edificado para la iglesia anglicana que data de 1846. Eso sí, su museo de arqueología es mi favorito del lugar como el de Antropología e Historia de México.

Siguiendo el camino recto, puedes llegar a Stratford a orillas del río Avon, en donde un acaudalado empresario hotelero llamado Sargint, impulsó desde 1830 la cultura, así se fundó el Festival de Shakespeare, celebrado de Mayo a junio, que atrae un significativo número de turistas. OhSana.

Tomamos el autobús que da el tour completo. Llegamos. Me parece estar en las cataratas de Chiapas, pero aquí es un grupo grandísimo de cascadas vigorosas y estremecedoras, imponentes por entusiastas.

Todo es muy ordenado, los autobuses se estacionan con facilidad y el área está pensada como un parque naturista divertido incluido dentro del pequeño pueblo a disfrutar. La gastronomía está incluida en el penthouse de un famoso hotel justo en la avenida principal. Ensalada deliciosa a base de aderezos de mieles exóticas y frescas, mieles cosechadas con esmero en Canadá, miel de maple de exportación, flor que está gravada en su bandera como un emblema de amar la naturaleza. Carne magra rostizada, mi favorita en esta época y un poco de cerveza morena.

Deliciosa vista panorámica a las Cataratas. Es un lugar casi sagrado para los lunamieleros.

Me emociona pensar que estaré en el centro de las Cataratas en un diminuto barco a merced del clima y el peligro que implica en aguas salvajes y movedizas.

A saber que nos mostrarán la balsa que se estrelló sobre las rocas en verano de 1918; los cabos que la sostenían se rompieron (según la biblioteca), así, la embarcación casi voló en picada para llegar a 750 kilómetros del límite de las cascadas. Imperdible.

Continuará...