La revista electrónica de Los Cabos
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Vientos de Santa Anna, California

Sandra Ricco





Los Altos está ubicado en la pequeña ciudad de Santa Clara en California, y fue hogar de la leyenda Steve Jobs, hombre de una pieza que desafió los convencionalismos más añejos de su Norteamérica natal; hombre que miró a la muerte de frente y sin miedo.

Quizá los famosos vientos de Santa Ana, (vientos del diablo), le dieron a Jobs fuerza e inspiración aun sabiendo que en principio tenía solo meses de vida.

Lugar de vistas montañosas, sitio discreto, bello y misterioso; que inspiró a un genio.

Las vistas más privilegiadas son a Silicon Valley icono creador del diseño y de Mac; paseo obligado para quienes de Tecnología saben.

Ambiente provinciano que se conserva gracias al valor que le dan sus habitantes, donde la cultura se extiende desde los centros de lenguas más pequeños, periódicos serios hasta sus galerías, museos, tardes de parque y juegos con los suyos a quienes se les enseña español y a comer picante desde bebes…sin complejos.

Ubicada entre las montañas se nota hasta en las fachadas la influencia, incluso espiritual, de Misioneros Jesuitas que los Sudcalifornianos bien conocemos y que hoy en día se preserva. Es posible visitar uno de sus atractivos llegando por carretera y disfrutar de los paisajes naturales que le rodean en Los Altos.

Esta es una pequeña comunidad que respeta y mucho la vida orgánica y familiar, así como los credos y paradigmas de los demás, algo que los hace muy contemporáneos y que se nota no solo en su educación reservada y amable, sino en su estilo de vida: El minimalismo con el que se vive en la California que rodea la llegada a San Francisco está dada por sus gustos simples que a la vez parecen sofisticados y “raros”.

Ciclistas recorren con sus niños los caminos que dejan ver huertos preciosos donde se están cultivando a diario, por manos mexicanas, sus vegetales más excelsos, sus frutas más dulces, una sinergia perfecta. Su economía local está viva, todos consumen de los pequeños productores y tiendas domesticas.

Estar en California es conocer nuestro pasado para encontrar el futuro, para conectar.

Como dijo Jobs a los graduados de Stanford ”Pueden conectar los puntos de su vida solo mirando hacia el pasado. Luego queda confiar en que esos puntos se unirán, de alguna manera en su futuro”. Y esto es lo que llamamos prospectiva los que impartimos esta clase. Si pudiera definir California diría que es un estado prospectivo y es en mucho por la humildad y tesón de líderes como Steve Jobs que no temían al fracaso y sobre todo defendían la dignidad básica del ser humano: la libertad.

Hasta hoy California es sede del impulso que mueve en mucho la ecología mundial, en diseño de punta abundan los locales Eco para reciclar, educar al respecto desde la infancia e incluso se refleja en la moda.

Personas en su mayoría generosa y modesta, no temen enseñar lo mucho que saben a las generaciones mas jóvenes y echarles un empujón, por lo que becas de entrenamiento en empresas, clases de español-inglés gratuitas existen, y no solo las financia el gobierno, la destreza social incluso logra asociaciones bien logradas y transparentes que apoyan la grandeza espiritual e intelectual de la ciudad, que da vivir entre la naturaleza de Los Altos, una herencia de la antigua California Mexicana que conservan con honor los alteños con la calidez de la comunidad latina.

Una ciudad marcada por su historia pero que ha aprendido la lección y abraza a los visionarios para que se desarrollen en sus colegios de prestigio como Stanford, un lugar al que no acudió Jobs, él fue autodidacta; jamás se licenció.

“Fui afortunado, porque descubrí pronto lo que quería hacer con mi vida. Cuando me despidieron de Apple fue devastador, había sido rechazado pero seguía enamorado de lo que hacía: decidí empezar de nuevo y fundé Next y Pixar. En ese momento no lo sabía pero ser despedido era lo mejor que me había pasado. La pesadez de tener éxito fue reemplazada por la iluminación de ser principiante... sí otra vez. Y encontré a la mujer de mi vida”.

Porque Steve no se confundió, ni su orfandad, o ser un hijo no deseado adoptado por generosos obreros a quienes siempre agradeció; nada lo acomplejó, nada lo detuvo.

Las formas de las Montañas como sombra acompañan la carretera en un viaje que relaja y seduce por su luz y atardecer magnifico, por su altitud en todas sus formas.

Jobs se dijo budista, desde que recorrió en su juventud India y Japón, pero fue siempre California en Los Altos su epicentro, lejos del glamour de las presentaciones de iPhone en sus corporativos, siempre con los pies pisando la tierra que el hizo mejor.

El carácter multicultural en el californiano nativo se lleva en el corazón, es evidente la riqueza étnica de la ciudad; y de sus pensamientos, pero sobre todo, es la principal riqueza de la ciudad este nuevo mestizaje de latinoamericanos que proveen servicios de calidad y comida gourmet a Los Altos. Que cuidan de los pequeños y así han logrado hacerse de un lugar.

Ahora las palabras reconfortantes del Gran maestro sin titulo universitario Steve, quizá las lleven los vientos huracanados del rio y montañas Santa Ana de California, a los más afortunados, y les repita “No pierdan la fe, sigan buscando y no claudiquen”.

“Al saber que pronto iba a morir se convirtió en la mejor herramienta para vivir y tomar decisiones -dijo Jobs en Stanford:

“Si hoy fuera el último día de mi vida, ¿haría lo que estoy a punto de hacer? porque así todo el orgullo, rencor o el temor o la vergüenza al fracaso desaparecen... queda solo lo realmente importante”.