Baja California Sur

Recinto Creador

Baja California Sur se ha ido sembrando con el paso del tiempo en una extremidad de lo que un poeta llamo “un brazo de la patria” donde es posible, aun, conocer pueblos que evocan aquella naturaleza orgánica  que solo da  la pureza…pureza también de pensamiento y obra  legada por los ancestros.

A saber, que si se autorizaran proyectos Mineros sin una certificación que asegure el empleo de tecnología de punta que no contaminaría el agua, la fauna, flora y ambiente general, traería la extinción definitiva de Baja California Sur, lo que se extendería a Toda la región.

Hagamos Turismo…

Viajamos ahora Desde San Ignacio por una ruta de terracería que va sobre el Océano  Pacífico,  aquí hay varios Ranchos como un oasis de microclimas que dan aliento de frescura sobre el desierto. Esperanza.

La ganadería es el sustento de algunas de estas poblaciones, los quesos son realmente deliciosos y se hacen al día, para que el poco turismo que se detiene aventurero a pasear por aquí,  los disfrute con algo de frutas y se lo lleve de souvenir. Para el Hambre de al rato.

Las Historias de de los herederos Guaycuras-Cochimíes  se dan al anochecer, con ese entusiasmo y acento que no  han de perder, así, alejados del ajetreo de estos tiempos que les permite saborear su pasado. Y escuchar el murmullo de la montaña que canta.

El paisaje nos muestra las dunas  que pasan por campos pesqueros, pero que nos dirigen hacia los caminos Misioneros, muy apropiados en estas fechas espirituales de fin de ciclo.

De equinoccio.

Sobre la Sierra de Guadalupe que va de frente hacia el Golfo de California, esta San José de Magdalena una comarca antigua que se aferra a la tierra y necesita ser ayudada para sobrevivir.

Algunos días a la semana, rancheros bajan de la montaña a caballo y mulas para traer carne de chiva y queso, para encontrar alguna cebollas y aceitunas y a veces naranjas aun locales.

Muy cerca se encuentra la Misión de Mulegé rodeada en su microclima muy particular.

Tierra adentro se encuentra Loreto, que hoy esta recibiendo millonarias inversiones que ojalá se proyecten en mejor calidad de vida para sus aldeanos y los alrededores.

Una estación de paso es y era  San Miguel de Comondú  utilizado así desde 1714 por el padre Juan de Ugarte, con sus huertas que albergan la Misión de San Javier  y campos ganaderos bien conocidos por su calidad en la región.

Carne tan buena como la Japonesa es posible comer aquí.

Las Uvas y los Dátiles son frutas de este poblado aun son tradición, su siembra fue creada por los Jesuitas.

Y sigue el legado..

La Huerta la Purísima es imperdible por sus frutales, los olores y la paz que despierta caminar por estas tierras es inolvidable en estos días de reflexión sobre está ruta divina y cierta…

Nos dirigimos hacia el Sur, alejados del trajín del tiempo terrenal. Continuara en la próxima entrega…