Visita Cabo Pulmo en Los Cabos

“Cuando todos duerman el sueño apacible
de alguna desgastada luz
y la lluvia amenace con inundarse recuerdos el alba
la revelación del Gran Misterio
surcará los mares”
– Manuel Cadena

Es solsticio, el verano ya entró. Es tiempo de la adrenalina que provee el Sol, de sumergirse en el abrazo fresco del océano y dejar que la piel se pinte con los colores del horizonte.

Desde que hoy el solsticio marcó el día más largo del año, aquí en Los Cabos en la península de Baja California se ofrece como un lienzo inmenso de azul y ocre, donde el mar y el desierto se funden en una obra de arte única que nos da esperanza.


Quien llega a estas tierras no viene solo por un descanso, viene a escuchar una canción antigua, entonada por las olas del mar, el viento que susurra entre los cardones, y los peces que danzan bajo la superficie. Es la voz de Neptuno.

Cabo Pulmo: el alma del golfo de California


Al sureste del estado, a tan solo 63 kilómetros de San José del Cabo, se encuentra un santuario submarino: Cabo Pulmo. Declarado Patrimonio Natural de la Humanidad por la UNESCO, este parque marino de siete mil hectáreas es el corazón vibrante de un ecosistema que ha sido resguardado por generaciones.

Aquí no hay electricidad convencional, ni grandes hoteles, pero hay sol, hay comunidad, y hay océano y un restaurante típico a la orilla del mar.
Los caminos que conducen a este lugar son dos: desde La Paz, pasando por playas donde los surfistas afinan su equilibrio; o desde San José del Cabo, a través de los campestres Miraflores y Santiago.


Ya estando en Cabo Pulmo, la vida se mueve con otro ritmo. Las cabañas de Mario, el fundador de Cabo Pulmo Divers, ofrecen albergue a quienes desean sumergirse en las profundidades del mar del golfo de California muy cerca del océano Pacífico.

Desde aquí parten los guías, como Brayan, un chico joven que habla de preservar esta área protegida.


Nos lleva a explorar arrecifes coralinos donde habitan cardúmenes plateados, peces ángel, mantarrayas, tortugas cobrizas y hasta tiburones tigre. ¡Una experiencia imperdible!

Esta es la promesa del mar, tradición y conservación


Los pescadores aquí no depredan: protegen. La pesca deportiva, el buceo responsable y la observación de fauna marina sustentan a la comunidad.El agua corriente llega cada diez días, apenas una hora. Se cuida como un tesoro.

Islas, bahías y desiertos vivos


Al norte, Bahía Concepción ofrece una postal inolvidable: dunas doradas que desembocan en aguas color turquesa. Más allá, Bahía Asunción y Bahía San Hipólito nos muestran playas desiertas. En Bahía de los Muertos, cerca de Punta Arena, el mar se expande en una vasta planicie.


Campo René, a orillas del estero El Coyote, se puede acampar.


Estamos en mar abierto, los delfines y lobos marinos acompañan a los buceadores. Las plantas marinas se balancean como si oraran al Sol, y las salinas de Guerrero Negro, las más grandes del mundo, brillan como espejos de sal.

Baja California Sur es tierra, agua y armonía, es cacto y es coral. Su rareza no es sólo geográfica, sino espiritual. En ningún otro sitio la unión del mar y el desierto resulta tan dramática. Aquí cada microclima es un milagro. Aquí cada piedra guarda una historia, aquí cada ola habla de un misterio.


Según la historia, el nombre de “California” nació en una novela de caballerías.
Esta sigue siendo una tierra mística, de promesas y revelaciones, de prosperidad. Los Cabos, Baja California Sur, no es solo un destino. Es una experiencia. Es un latido. Es un llamado a la felicidad. ¡Buen viaje!