Sinaloa

He escrito varias veces de las bellezas, tradición y el carácter del pueblo sinaloense.

Los conozco, desde mis 20 años viajaba para hacer editoriales de turismo, y luego en 2006 hicimos un recorrido por toda la costa norte del pacífico para realizar un estudio antropológico. Una experiencia muy distinta a lo que había experimentado.

Miradas extrañas, desconfianza, vigilancia, se complicaba reunir a las personas para los focus group, y entrevistarlas, a veces no nos querían rentar un salón para ello.

Me enfermé de muerte en el recorrido luego de comer en un restaurante, seguimos adelante y sobrevivimos.

He ahí, que cuando vamos honestos, y por fortuna nos dejaron concluir el estudio. Pero la experiencia fue abrumadora.

Estando ahí, me enfoque en el proyecto, en escuchar, y lograr las metas del estudio. Pero al regresar a CDMX me di cuenta que algo había cambiado. Entré a un territorio con un ambiente y reglas distintas, algo atemorizante, vidrios polarizados, chavos en las esquinas viendo a dónde vas, desconfianza, afortunadamente, creo, que fue muy claro el motivo de mi estudio, y no pasó a mayores.

El estudio lo había pedido una marca de telefonía que hoy ya no existe, como siempre mis análisis desde antes y desde entonces van más allá, me gusta conocer a fondo a los pueblos, y hoy en día ver en qué les puedo ayudar.

Hoy Sinaloa padece la peor crisis de seguridad de la que se tenga memoria. Sus anhelos son legítimos. La pregunta sería: ¿Está dispuesto el pueblo de Sinaloa a hacer un cambio de paradigma, de idea de la realidad a partir de su historia? Son ustedes los que van a salvar el estado. La fe en ustedes mismos y en Dios los va a impulsar.

¿Cómo? Siendo sinceros. Siéntense con sus padres y abuelos y bisabuelos, y pregúntenles ¿por qué? ¿Por qué no actuaron ante el avance del mal? ¿por qué no alzaron la voz? ¿por qué no lucharon? Y lo peor, el miedo se fue apoderando de unos y otros, hasta captar a jóvenes. Porque el bien y el mal siempre van a existir, pero nunca, nunca, debe prevalecer el mal sobre el bien. Nunca. Esto aplica desde nuestra familia y entorno. Eso es la justicia. Es más. Ni al mal le conviene eso.

¿Van a tener el tesón desde el espíritu de aceptar los errores y omisiones, de mirar para otro lado durante décadas? ¿tendrán esa humildad? para volver a empezar y sembrar esa hermosa tierra que antes fue el huerto de México, de los tomates más deliciosos, y comida rica…

Esa es la pregunta de fondo. Son ustedes los que deben cambiar desde el espíritu, y eso les dará la luz y la fuerza.

Les diré algo: Uno de los hallazgos que más me sorprendió del estudio y claro no reporté, ni al caso, fue: La adoración y respeto a Joaquín el chapo Guzmán, a quién la verdad yo sabía muy poco.

Como antropóloga social no juzgué el hecho, solo lo observé, pero me sorprendió mucho, increíble pensé…

Luego analicé ya para mí, el ¿por qué sería esto? y concluí que el estado había abandonado la asistencia social, comunitaria, y sobre todo la ética aplicada y la educación.

Esta persona, según comentaban en voz baja, y a veces en los breaks a mí, los ayudaba, les daba semillas para sembrar, o hacia llegar víveres etc. Nunca les comenté nada porque mi asombro era tal. Incluso lo admiraban.

Es esa confusión de uno y otros, causada por la falta de valores y ética, de cultura, de rigor de los padres en la educación, y no mientan, aun en la pobreza o abundancia se puede criar con valores, lo he visto, lo he vivido.

Me fui, en Dios, pedí por ellos porque me trataron bien, reímos, y me ayudaron a lograr mi trabajo. Al impulsar mi avión el vuelo y verlos desde el cielo sentí una opresión en mi pecho y concluí: Libre albedrío.

Es su espíritu, su fe, y modificar su modo de pensar y de vida lo que va hacer un cambio profundo en Sinaloa. Un cambio completo de actitud. Y asumir la responsabilidad que a cada uno corresponda.

Y al Gobierno Federal le pregunto ¿De qué vive y come Sinaloa? ¿dónde están las ayudas y los víveres? ¡Bajó mucho el comercio, urge que los ayuden, y sus impuestos también! no es un favor, es una obligación.

Dejar de dar dinero a parásitos y enviarlo a Sinaloa. URGE.

Desde aquí los veré, veré sus calles limpias, dar clases dentro de sus casas, organizarse en comunidad para solventar esa tristeza, el carácter con el que fueron dotados debe renacer. Es tiempo de guardarse. Sí, pero con creatividad. ¿Qué actividades deben hacer? ¿Qué juegos y lecturas? Que enseñaran, cocina, a leer, carpintería, construcción, a estudiar en línea desde la infancia hasta la universidad, todo ello prepara, prepara para lo que vendrá. Un renacimiento. Es mi deseo.

Cuenten conmigo desde esta latitud. Estoy con ustedes. ¡Arriba corazón! los veré pronto.